Antes de iniciar un programa de formación de usuarios, se deben tener en
cuenta tres aspectos:
El primero de ellos se refiere al reconocimiento de que
la necesidad de información es inherente a todo ser humano, que ésta crece y se
genera como producto de todas las actividades sociales, y que afecta,
condiciona e impulsa los cambios sociales, económicos y políticos, que a su vez
determinan la investigación, la ciencia y la tecnología. La información como
tal es el insumo y a la vez el producto del conocimiento que el hombre adquiere
a lo largo de toda su vida. Será preservada y requerida por el hombre mismo
para la toma de sus decisiones y la satisfacción de sus continuas y cambiantes
necesidades de información.
En segundo lugar, algunas unidades de información consideran que, antes de
programar los cursos de formación de usuarios, debe conocerse previamente la
población que se beneficiará de la capacitación, lo que se logra con la
elaboración de los perfiles de usuarios, de tal manera que los contenidos y
exigencias sean acordes con sus intereses, necesidades y motivaciones de
información y formación.
Mientras que en otras, simplemente los implementan con los criterios del
conocimiento logrado a partir de una observación -a veces no sistematizada- o
por la intuición que les da la experiencia laboral. En uno u otro caso se
recomienda tener en cuenta la segmentación del público, sin olvidar la
importancia que representa el disponer de personal capacitado para desempeñar
esta labor.
Es así como la formación de usuarios de la información es un programa
definido como un proceso continuo y evolutivo, basado en los intereses de la persona;
hay un intercambio de experiencias significativas sobre el uso de la
información con el fin de que la persona, a partir de su propio proceso
cognoscitivo pueda cambiar de actitud y [mejorar] su aptitud de manera positiva.
El usuario, mediante la formación, adquirirá conocimientos y
habilidades que le permitirán localizar, evaluar, comunicar y usar la
información.
Y en tercer lugar, con los programas de formación de usuarios se busca el
desarrollo de unas habilidades de información, que requieren una gran labor de
autoaprendizaje y «curiosidad intelectual» por parte de los usuarios, puesto
que estas habilidades se relacionan directamente con su capacidad para utilizar
de manera adecuada las fuentes de información a su alcance. Por eso los
programas de formación de usuarios en las unidades de información deben ser muy
claros en cuanto a conceptos, metodologías, métodos y técnicas; las cuales
difieren en su naturaleza, características y recursos empleados, de una unidad
de información a otra.
La formación de usuarios se aprecia como uno de los programas ofrecidos por
las unidades de información que permite el acceso rápido hacia los nuevos
conocimientos, siendo éste el principal reto profesional que tienen los bibliotecólogos,
lo cual los lleva a formarse y mantenerse ligados a las funciones de docencia,
de investigación y difusión de la cultura, involucrando su trabajo con el de
los docentes, los alumnos, los investigadores y los ciudadanos en general.
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